Fertilidad femenina y masculina: edad, evaluación y cuándo consultar
La fertilidad depende de numerosos factores y no puede valorarse únicamente por la edad o por el sexo de una persona. Los antecedentes médicos, la ovulación, la reserva ovárica, el estado de las trompas y el útero, la producción de espermatozoides, la función sexual y el tiempo intentando conseguir un embarazo forman parte de la evaluación.
Cuando participan dos personas con gametos propios, el estudio debe realizarse de manera conjunta. No resulta adecuado investigar primero a una de ellas y dejar la evaluación de la otra para más adelante.
¿Cómo influye la edad en la fertilidad femenina?
La capacidad reproductiva relacionada con los ovocitos disminuye con la edad. Esta reducción suele hacerse más relevante durante la década de los treinta y se acelera especialmente a partir de mediados de esa década, aunque el ritmo no es idéntico en todas las personas.
La disminución se relaciona tanto con el número de folículos disponibles como con el aumento de alteraciones cromosómicas en los ovocitos. Esto puede reducir la posibilidad de embarazo y aumentar el riesgo de aborto espontáneo.
Tener menstruaciones regulares no garantiza que la fertilidad se mantenga sin cambios. Una persona puede continuar ovulando y, al mismo tiempo, experimentar una reducción progresiva de sus posibilidades reproductivas.
Tampoco existe una edad exacta en la que todas las mujeres dejen de poder concebir. La menopausia confirma el final de la actividad folicular ovárica, pero la fertilidad suele disminuir considerablemente antes.
Ovulación y ciclo menstrual
Durante el ciclo menstrual, distintas hormonas coordinan el desarrollo de los folículos ováricos, la ovulación y la preparación del endometrio. Habitualmente, uno de los folículos libera un ovocito. Si se produce la fecundación y el embrión se implanta, puede comenzar un embarazo; de lo contrario, el endometrio se desprende y aparece la menstruación.
Los ciclos no tienen que durar exactamente 28 días para ser normales. Su duración puede variar entre personas y también a lo largo de la vida.
Los ciclos irregulares, la ausencia de menstruación, el sangrado anormal o los síntomas compatibles con alteraciones hormonales pueden justificar una consulta médica. Sin embargo, un calendario menstrual o una aplicación móvil no permiten por sí solos confirmar que la ovulación y el resto del sistema reproductivo funcionen correctamente.
¿Qué significa reserva ovárica?
La reserva ovárica hace referencia principalmente a la cantidad de folículos disponibles y a la posible respuesta de los ovarios ante una estimulación. Puede estudiarse mediante antecedentes clínicos, ecografía y pruebas hormonales como la hormona antimülleriana, cuando estén indicadas.
Estas pruebas pueden ayudar a planificar un tratamiento, especialmente una estimulación ovárica, pero no constituyen una prueba directa de fertilidad natural. Un resultado reducido no significa esterilidad y un resultado normal no garantiza un embarazo.
La edad continúa siendo un factor importante para interpretar la probabilidad reproductiva y las características cromosómicas de los ovocitos. Ninguna prueba aislada permite conocer con certeza cuántos embarazos podrá conseguir una persona en el futuro.
¿Cómo influye la edad en la fertilidad masculina?
Los hombres pueden producir espermatozoides durante gran parte de su vida, pero eso no significa que la fertilidad masculina permanezca invariable.
Con la edad pueden cambiar algunos parámetros seminales y aumentar determinadas alteraciones genéticas. También pueden influir las enfermedades, los medicamentos, la testosterona administrada como tratamiento, los anabolizantes, las intervenciones quirúrgicas, las exposiciones laborales y los problemas de eyaculación o erección.
No existe una edad universal, como los 60 años, a partir de la cual comience la infertilidad masculina. Los cambios suelen ser graduales y presentan grandes diferencias individuales.
La libido, la erección y la producción de espermatozoides son aspectos relacionados, pero distintos. Una dificultad sexual no demuestra por sí sola una alteración del semen, y un hombre sin problemas sexuales puede presentar parámetros seminales anormales.
¿Qué información aporta el seminograma?
El seminograma estudia características como el volumen de la muestra, la concentración, el número total, la movilidad y la morfología de los espermatozoides.
Sus resultados pueden variar entre muestras. Un valor aislado fuera del intervalo de referencia no permite declarar automáticamente que un hombre es infértil, ni un resultado dentro de esos intervalos garantiza fertilidad.
Cuando aparecen alteraciones, el especialista puede indicar otra muestra, una exploración física, análisis hormonales, estudios genéticos u otras pruebas según los antecedentes. No todas las personas necesitan el mismo estudio.
¿Cuándo conviene solicitar una evaluación?
Como orientación general, puede iniciarse un estudio después de 12 meses de relaciones sexuales regulares sin anticoncepción cuando la mujer o persona que aportará los ovocitos tiene menos de 35 años.
A partir de los 35 años suele recomendarse consultar después de 6 meses sin conseguir embarazo. Por encima de los 40 años puede ser razonable realizar una valoración más inmediata.
No es necesario esperar esos plazos cuando existen antecedentes o síntomas relevantes, como:
- ciclos muy irregulares o ausencia de menstruación;
- endometriosis, enfermedad tubárica o cirugía pélvica;
- problemas testiculares, cirugía urogenital o alteraciones sexuales;
- tratamientos oncológicos o exposición a medicamentos que puedan afectar a los gametos;
- resultados seminales alterados conocidos;
- abortos de repetición u otros antecedentes reproductivos relevantes.
Estos plazos orientativos no deben utilizarse para negar o retrasar la evaluación de personas solteras, parejas del mismo sexo o quienes necesiten gametos donados para formar una familia.
¿Qué incluye el estudio inicial?
La evaluación se adapta a cada caso. Puede incluir la historia clínica y reproductiva, la valoración de la ovulación, el estudio de la anatomía uterina y la permeabilidad de las trompas cuando corresponda, además de uno o más análisis de semen.
Las pruebas deben solicitarse de forma dirigida. Realizar muchos análisis sin una indicación clara no garantiza encontrar la causa ni mejora necesariamente las posibilidades de tratamiento.
Después de reunir la información, el equipo explica si se ha identificado un factor femenino, masculino, combinado o no explicado, y qué alternativas pueden estudiarse. Ningún tratamiento permite garantizar un embarazo o un nacimiento.
Si quieres valorar tus antecedentes y conocer qué profesionales o clínicas pueden estudiar tu situación, puedes solicitar una consulta inicial a Surrogacy 365.
Fuentes
- Organización Mundial de la Salud. Guideline for the prevention, diagnosis and treatment of infertility.
- American Society for Reproductive Medicine. Fertility evaluation of infertile women.
- American Urological Association y American Society for Reproductive Medicine. Diagnosis and treatment of infertility in men, part I.
- American College of Obstetricians and Gynecologists. Having a baby after age 35.








