La adopción de embriones resulta más económica que un proceso de fecundación in vitro (FIV); por este motivo son muchas las parejas que deciden escoger esta opción para tener un hijo.
Desarrollo del embrión
En la reproducción sexual, la fusión del espermatozoide y el óvulo, la fecundación, determina la formación de un cigoto, que contiene una combinación del ADN de ambos progenitores. Después este momento, el cigoto comienza un proceso de división que ocasiona un incremento del número de células llamadas blastómeros. Pasa así a nombrarse embrión y no cigoto.
Un embrión supone la etapa inicial del desarrollo del ser humano. El término se aplica hasta el final de la séptima semana desde la concepción (fecundación). A partir de la octava semana, el embrión pasa a denominarse feto.
En los laboratorios de reproducción asistida se mantienen los embriones en cultivo hasta un máximo de 6 o 7 días. Tras este periodo de tiempo en el incubador, los embriones son tras congelados por vitrificación o transferidos al útero de una mujer en busca del embarazo.
Destino de los embriones sobrantes
Cuando una pareja se somete a un proceso de FIV para tener un hijo, se estimula el ciclo ovárico de la mujer con el objetivo de obtener un mayor número de embriones. De esta manera, las posibilidades de éxito son mayores. Debido a esto, son muchos los embriones que quedan sobrantes y que son criopreservados a la espera de que los progenitores decidan su destino.
El 40% de las parejas que se someten a FIV evitan contestar a la pregunta sobre el destino que se les dará a sus embriones congelados. Las posibilidades legalmente permitidas son:
- Donación con fines reproductivos
- Donación a la ciencia para investigación
- Criopreservación para uso en ciclos posteriores
- Destrucción, únicamente si la mujer ha culminado su vida fértil.
La primera opción da lugar a la técnica reproductiva de la adopción de embriones. También se conoce como donación de embriones, pues una pareja los dona mientras que otra los recibe o adopta.
Hay parejas que tienen claro que no quieren más hijos y por tanto, cuando consiguen su objetivo de ser padres tras su ciclo de FIV, escogen la opción de ayudar a otras parejas a que cumplan su mismo sueño, es decir, la alternativa de la donación de óvulos. Así, una mujer con problemas reproductivos que haya optado por la adopción de embriones, será sometida a la transferencia de los embriones de la pareja que los ha donado con fines reproductivos.
Ésta es una manera de reducir el número de embriones sobrantes, una problemática en aumento y muy controvertida. Además, permite a muchas parejas poder alcanzar la paternidad de forma fácil y a menor precio.
Cualquier mujer mayor de edad, en plena salud psicofísica, ya sea sola o en pareja, puede adoptar embriones para lograr su deseo de tener un hijo. Son muchas las mujeres extranjeras que viajan a España por este método, ya que en sus respectivos países, con leyes más restrictivas, han tenido varios fracasos de reproducción asistida.
Fuente: www.reproduccionasistida.org